Gonzalo Crettaz. Ha llevado hasta el absurdo su capacidad en el uno contra uno. Muy valiente al sacar el balón jugado, especialmente en corto pero también en largo. Rapidísimo para anticiparse al delantero en salidas hasta casi el centro del campo. Fundamental para la idea de Dick.
Alberto. Personalidad arrolladora, contundencia al borde del reglamento y fe ciega en la idea de juego. En ocasiones entra al trapo a provocaciones del rival y se lleva alguna tarjeta innecesaria. Como dijo Pep sobre Piqué, “si no está él, se nos cae el invento”. Si fuera posible, jugaríamos con tres Albertos atrás.
Óscar Gil. Defensa central que a menudo ha jugado de mediocentro. Le disputó la titularidad a Alberto mientras estuvo sano. En un equipo con la línea defensiva a una altura suicida, su lento repliegue le condena en muchos duelos.
Willems. Físico inverosímil para ser central. Cuando ha estado sano, su nivel en defensa y en salida de balón ha sido superior a la categoría. Correcto en la coberturas y las ayudas defensivas. En ocasiones se siente tan bueno que comete errores innecesarios. Divertidísimo de ver.
Salva Ruiz. Hombre de confianza de Dick. En cuanto ha estado sano se ha apoderado del central izquierdo, aunque se intuye que su rendimiento va en declive. Útil para la rotación pero insuficiente para el día a día de la segunda división.
Chirino. Lateral futurista. Saca el balón con descaro. Empieza en banda y termina siempre en el centro. Capacidad de conducción y de regatear muy alta. Su exceso de confianza, y quizás el exceso de halagos, le acercan a menudo al fallo. Suele salir en la foto. Su principal valor no reside en lo que es, sino en lo que podría llegar a ser.
Jozhua Vertrouwd. Sus virtudes no quedan claras, porque ni es súper fiable en defensa ni aporta en exceso en ataque. Su carrera está en ese extraño limbo: grande para el filial, pequeño para la segunda división. Se le adivina potencial pero necesita hacer un erasmus lejos de Castalia.
Van den Belt. Estudiante que va sobrado pero le da pereza optar al 10. Pide valiente el balón al inicio de la jugada y tiene voluntad de ordenar al equipo. Suele intuir dónde está el pase correcto pero a menudo el compañero no le entiende. Su escasa altura le pasa factura en los duelos físicos. Está triste porque el big data le tiene prohibido usar su mejor arma: el tiro desde la frontal.
Moyita. Debutante en segunda división a los 32 años. La pide constantemente en la zona de interior, aunque tiende a jugar mucho hacia atrás, de manera previsible. Su posición le hace perder balones comprometidos en cada encuentro. Corto para segunda y largo para la primera federación.
Calavera. Cumplidor, sin alardes en el centro del campo. Siempre busca el pase fácil sin llegar a conducir o visitar la frontal del área. Algo lento para el altísimo nivel físico de la segunda división.
Seuntjens. Su rol debía ser el de llenar el agujero sentimental dejado por Medunjanin. Dick le dio cancha y comenzó la temporada llegando con peligro al área y siendo dañino con el pase al borde del área. Se cayó de la alineación a medida que transcurrían las jornadas y no pareció importarle demasiado. Transmite cierta frialdad.
Villahermosa. El suplente perfecto. Refresca al equipo cuando sale mediadas las segundas partes, aunque no llega a tirar la puerta abajo. Es joven y su aportación ha ido en línea ascendente. Tiene madera de jugador relevante y convendría mantenerlo cerca, por si explota.
Suero. Jugador zurdísimo con carrera y personalidad extrañas: jugó casi diez años en la segunda alemana y es un mediapunta que elige el dorsal número 4. Máximo goleador sin ser titular indiscutible. Ha trabajado el físico y ya no se rompe cada tres partidos. Su rendimiento crece cuando juega junto a Raúl y Calavera. Produce más que juega.
Mamah. Aprieta en la presión, baja a defender al córner propio, llega al área rival y centra con peligro. Está en todas partes sin que su físico decaiga. Ha jugado de defensa, centrocampista y delantero. Innegociable para Dick. El jugador más regular de la primera vuelta.
Gonzalo Pastor. El día del debut salió en el minuto 70, tocó cuatro balones y pareció un jugador diferente, especial, con descaro y visualmente muy plástico. Jugó de la misma manera cuando Dick lo puso en el once y no terminó de funcionar. Es un crío y puede resultar útil en finales de partido.
Cipenga. Inclasificable. Cada participación suya es como una descarga eléctrica. Muy capaz de regatear a tres rivales en una misma jugada y que la acción termine en saque de puerta. Tiene una confianza altísima en sus posibilidades. Extrañísima su situación en plantilla: no jugó ni un minuto hasta la jornada 17, y desde entonces, es prácticamente indiscutible para Dick.
Calatrava. La gran sorpresa del inicio de temporada. Desparpajo, creatividad y una eficacia salvaje en el regate. Empezó como un tiro (2 goles y 7 asistencias en pocos meses) pero los rivales le cogieron el truco. Su mejor arma, que podría llevarle a primera, es el centro al área y el balón parado. Algo chupón en ocasiones.
Raúl Sánchez. Lo juega todo, ya sea de extremo o de delantero centro. Genera peligro al desmarque y contagia a los compañeros presionando cada salida de balón. Si es necesario, se cruza el campo para sacar de banda colgándola al área.
Douglas Aurelio. Extremo izquierdo que pasa mejor que regatea. Cuando está motivado tiene descaro, dribling y capacidad para definir. Se esperaba que fuera la estrella del proyecto pero su rendimiento es muy irregular.
De Miguel. Muy útil para aguantar el balón en salida en largo y desahogar al equipo. Generoso en la presión tras pérdida. Aunque no termina de definir finura, sus rivales por el puesto no mejoran lo que él aporta.
Flakus. Delantero del montón. Pelea con rabia los pocos minutos que tiene. Dispara rápido y sin complicarse.
Pere Marco. Delantero centro en construcción, de físico y características sorprendentemente parecidas a las de Peter Crouch. Todavía muy blandito para la segunda división.
*escrito con la ayuda de Marc García