Tengo que ver más fútbol

Una vez le dije a mi psicóloga que tenía que ver más fútbol. No ella, sino yo. “Tengo que ver más fútbol”, le dije. A lo que ella me respondió que no, que no tenía que ver más fútbol si no quería. Quizás lo que yo intentaba decir es que quería ver más fútbol, o que podría ver más fútbol, pero “tener que”, en el caso concreto del fútbol, era claramente una fórmula equivocada de expresarlo, añadió. Le di la razón. 

Aquello debía ser a finales de 2015, la prehistoria. Se podría decir que me hice caso a mí mismo, y que he seguido viendo fútbol desde entonces. Es probable que a día de hoy vea más fútbol que entonces, incluso. No me canso. En algún momento he llegado a pensar que ya lo había visto todo en el fútbol, y que no me volvería a emocionar lo mismo que me emocioné con Arshavin en la Euro de 2008, por ejemplo. Que los mejores cincuenta partidos de mi vida los había visto ya, y que poco a poco iría cayendo en esa espiral de desinterés que termina cuando no conoces al delantero centro titular de tu equipo. Entonces llegó la primavera Champions del Madrid en 2022 y me puso en mi sitio. Pero de esas semanas locas ya hablaremos otro día, si viene a cuento. 

Catorce meses sin escribir ni publicar nada, en este espacio que creo ya no lee nadie. En el último post hablaba sobre la decadencia de Gareth Bale, creo recordar, un tema que me encanta sacar a la mínima. Habrá que estar atento a la MLS. Me gustaría volver a la rutina semanal, a las 500 palabras, a los chistecitos malos y a chequear de vez en cuando cuántos chinos han terminado en esta web por error. 

He sido padre hace un par de meses, que hay que contarlo todo. Intenté escribir un diario sobre esa pequeña revolución, registrando mis vivencias y sensaciones, pero es difícil ser constante y encontrar algo interesante para contar todos los días, incluso teniendo un hijo. Podría haber sido un buen recuerdo para él, cuando creciera, pero me aburrí a las pocas semanas, tampoco me voy a culpar. A cambio, intentaré explicarme por aquí las cositas de la paternidad primeriza, mezclándolas con actualidad futbolística, aunque no solo, copiando sin rubor lo que hizo Carlos Marzal en Nunca fuimos más felices. No me quedará igual, pero no pasa nada. 

De la primera jornada de Liga confieso que no he visto un partido completo, así que ya empezamos mal. Lo más destacable que he visto en Flash Score han sido los dos goles de Morata y las tres asistencias de Joao Félix, un jugador que estoy empeñado en que me encante (le esperaré el tiempo que haga falta). Tendré que ver más fútbol a partir de ahora, si quiero que esto funcione, no se lo comentéis a aquella psicóloga. Tampoco he encontrado espacio aquí para contar nada sobre mi hijo, pero ya habrá tiempo para eso también.  

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